22/10/08

MENTIRA



Con suaves golpes llamé a su puerta. Apareció pronto en el umbral. Un tibio beso fue su saludo, mientras penetraba al interior de su casa. Sus labios nuevamente se acercaron a los míos, mientras mis manos se aferraban a su cuello, apretándolo no se por cuanto tiempo. Hasta que cayó a mis pies. Sin vida. Yo le había mentido. No la había perdonado.


JOB354

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